Físicas: dolores musculares, de mamas, de cabeza, de cuello y de columna, mala postura, surcos en los hombros (provocados por los breteles del corpiño), erupciones, micosis e infecciones en el surco, imposibilidad de dormir boca abajo, molestias al correr o hacer gimnasia.
Estéticas: presencia de flaccidez y estrías en la piel de las mamas, aumento excesivo del peso corporal para compensar la diferencia de volumen, dificultad para la vestimenta o ropa adecuada a la gigantomastia.
Emocionales: vergüenza en lo social, sufrimiento de hostigamiento, miradas y comentarios inoportunos.
© Dr. Nahuel Munoz Paupie